Tras una gran publicidad mediática y emitido en más de 20 canales de TV, entre entes públicos, privados y hasta extranjeros, llegó finalmente el enfrentamiento entre Rajoy y Rubalcaba, candidatos del PP y PSOE respectivamente. Como era de esperar ninguno ha arriesgado, ciñéndose a un guión preestablecido, con temas intocables, seguramente previamente pactado por ambas partes, y en el que ambos contendientes analizan los puntos de los que no se para de hablar en estos momentos: Trabajo, Paro, Crisis, Economía, Sanidad… pero sin decir claramente cómo van a conseguir sus objetivos. Rajoy hace hincapié en que hay que reducir el paro, y la importancia que tienen los ingresos de las cotizaciones de los trabajadores para el presupuesto de la Administración (de cajón), ¿pero cómo piensan reducirlo? Por otro lado Rubalcaba expone sus ya públicas propuestas de nuevos impuestos a los ricos, a los bancos, y que va a pedir aplazamientos a la UE, pero ¿por qué no se han llevado a cabo ya esos impuestos antes de congelar pensiones, bajar el sueldo a funcionarios y subir el impuesto del IVA? y por pedir a la UE que no quede, pero ¿eso garantiza algo? luego estos señores (leáse: Sarkozy y Merkel) dirán que no y al final tocará hacer lo que manden, igual que con la recapitalización de los bancos españoles.
Yo creo firmemente en la necesidad de este tipo de debates ante unas elecciones generales. Es más, estos deberían ser casi de obligado cumplimiento pues los ciudadanos pueden ver como son, y de que pie cojean los distintos candidatos. Sin embargo la estudiada composición de los temas, los estrictos y medidos turnos de palabra, la imparcialidad extrema del moderador (Manuel Campo Vidal, Presidente de la Academia de Televisión), que básicamente podría ser sustituido por una pantalla que dispusiera quien tiene la palabra, o los micros que suben y bajan de 59 segundos, sin que añada un poco de polémica, o tensión al espacio, por ejemplo sacando temas de la manga por sorpresa, cartas o preguntas de telespectadores en directo (twitter, facebook…) convierten lo que debería ser un enfrentamiento dialéctico, en un mitin más de la campaña electoral bien preparado con anterioridad por los debatientes. Para este preparadísimo encuentro se han pagado según fuentes informativas consultadas 550.000 €, para que todo estuviera al agrado de ambas partes. ¿Por qué tiene que ser a su agrado? ¿Merece la pena ese derroche para lo poco que se saca en claro de sus declaraciones? Por una vez preferiría un programa tipo La Noria o Sálvame, en la que los tertulianos importunaran a los candidatos con preguntas irreverentes, e impelaran a que contestaran directamente y sin rodeos, ¿os imagináis a Kiko Rivera o Belén Esteban?, pues seguro que hubieran sacado más información a la palestra. Estos señores se juegan la presidencia del Gobierno, los ciudadanos debemos depositar nuestra confianza en ellos, ¿tan terrible sería un enfrentamiento en el que se sintieran incomodos y se vieran obligados a improvisar y decir lo que realmente harían según los casos que se presenten…?
En fin, finalmente el análisis o veredicto del debate, como en anteriores ocasiones dependen del medio que consulten, para unos gana aplastantemente Rajoy, para otros Rubalcaba sube en las encuestas tras el debate… Para mí pierden los dos, desaprovechando una buena oportunidad para ganarse de verdad la confianza del electorado, ya que a fin de cuentas se trata de un candidato elegido de rapidez ante la escapada de Zapatero por el gobierno saliente y otro que ya lleva perdidas 2 elecciones y que puede convertirse en un claro ejemplo de quien la sigue la consigue. A continuación del salto mi análisis del debate.
Podemos distinguir dos partes claras en el debate, como si de un partido de fútbol se tratara. En la primera parte, saliendo con el balón, Rajoy comienza con una presentación recordando al soldado fallecido en Afganistán el pasado domingo (Joaquín Moya) y añadiendo la necesidad de un cambio de gobierno tras la fallida gestión del mismo estos últimos años, que han llevado al país a una situación insostenible hasta el punto de tener que adelantar las elecciones. Alfredo Pérez Rubalcaba recoge el esférico y en su primera intervención da también condolencias a la familia del militar muerto en acto de servicio, y continúa con la necesidad de reorientar la economía española y de pacto entre partidos políticos y sindicatos para llevar a cabo las medidas necesarias. A partir de aquí el candidato socialista intenta sacar el balón del terreno de juego convirtiéndose en entrevistador y atacando a Rajoy a base de preguntas sobre su programa electoral. Este sin salirse de la alineación bien preparada, prácticamente leyendo cada una de sus declaraciones, rehúye responder directamente, no entrando en la trampa no fuera a fastidiarla diciendo algo inoportuno. Rubalcaba durante la mayoría de las intervenciones parecía dar por supuesto la futura victoria de su adversario con preguntas tipo:”cómo hará…” o “qué van a hacer…”. Así pasan los bloques de Economía y Empleo, sin nada sustancioso que sacar de ningún candidato, aunque quizás podría mencionarse la magistral lección (e igualmente innecesaria) de Economía Política de Mariano Rajoy. Tal y como comento en el encabezado de este artículo, sí, las Administraciones necesitan dinero, sí, ese dinero proviene de los impuestos, sí, la recaudación será mayor si hay más gente con empleo y menos paro, pero… ¿cómo tienen pensado reducir el paro? porque creo que en eso coinciden ambos, (y cualquiera con dos dedos de frente) pero ¿cuáles serán las medidas que cada uno tomarán para conseguirlo? esta que seguramente sería la pregunta que haría decantar la balanza hacia uno u otro lado, lo que necesitan conocer los votantes para saber qué partido representa mejor sus intereses, y sin embargo ambos divagan, fundamentalmente porque no tienen ni idea todavía de cómo van a afrontar el problema, pero bueno, ya llegará…
En la segunda parte, tocando los temas de Política Social, Democracia y Política exterior, se nota claramente que durante el descanso los técnicos han indicado a los políticos cuales han sido sus fallos, y como deben afrontar los minutos finales del encuentro. Rubalcaba fue menos insistente con sus preguntas e intentaba evitar dar por sentada la victoria de su contrincante en las elecciones, incluso mencionando en alguna ocasión la posibilidad de que él fuera el futuro presidente de Gobierno. En la portería contraria, Rajoy se muestra algo más agresivo con su rival en las urnas, mostrando algo más de humildad no dando por sentada su victoria en el 20N. En esta parte podemos ver como los candidatos arremeten con algo más de fuerza a su adversario, llegando incluso a las descalificaciones, como cuando Rubalcaba acusa de mentiroso a Rajoy. La verdad es que aun así, sin mucho entusiasmo por ninguna de las partes, más preocupados probablemente en que terminara el encuentro sin que ninguno cometiera penalti antes de que sonara el silbato de final del partido.
¿Quién ganó el debate? Siguiendo con la analogía con la que he desarrollado el artículo, Rajoy marca más goles a su rival durante el encuentro, mostrándose más sereno y seguro, aunque siendo el más que probable vencedor según todas las encuestas probablemente el haber estado tan encorsetado no le beneficia. Podía haber ganado más que perdido arriesgando un poco, que mantenerse tan pasivo y dejarse llevar por la corriente. Para mí ha perdido una oportunidad única para ganar votos, pues lo único que conseguirá con su actuación será asegurar los que ya tiene, no movilizando a los indecisos. Por su lado Rubalcaba, siendo el jugador local, se le atragantó una y otra vez el debate. Sin tanta lectura como su contrincante, y probablemente una mayor preparación por su parte (aunque al final acabará tirando de gráficos) la táctica de arrinconar al candidato popular hubiera resultado más efectiva si no lo proclamara en cada intervención como si ya fuera el futuro presidente del gobierno. A pesar de sus intentos no consiguió sacar a Rajoy de sus esquemas y conseguir respuestas directas para las preguntas que más preocupan al electorado que en la próxima cita con las urnas puede perder el PSOE: seguro de desempleo, reforma laboral, despidos flexibles, matrimonio gay… consiguiendo su objetivo de mostrar las intenciones ocultas de su contrincante. Aunque claramente pierde el debate, probablemente sale mejor parado que Rajoy, ya que al ser el partido en desventaja según las encuestas, por lo menos tiene la oportunidad de recordar a su electorado las bases de su programa electoral, y las claras diferencias con el Partido Popular, que al no responder dichas cuestiones clave, deja entrever que no responderá a los colectivos a los que afectan estos intereses.
Conclusión: Ninguno gana realmente con el debate, no creo que Rajoy gane un sólo voto más de los que ya tiene, aunque al menos tampoco pierde. Y Rubalcaba, aunque probablemente sea a quien más ha beneficiado el debate, no ha podido resultar lo convincente y fuerte que debería mostrarse para recuperar la confianza de los votantes socialistas o indecisos, dejándose vencer y finalmente mostrando pinceladas de como será su futura labor como líder de la oposición.
Curiosidades (o tontás como me gusta a mí llamarlas):
1º Lapsus de Rajoy que llama Rodríguez Rubalcaba a su adversario político.
2º Rajoy suelta un “coño” al hablar de los políticos recolocados en organismos reguladores.
3º Rajoy en una de las intervenciones de Rubalcaba, para demostrar que conoce los pueblos de España sitúa Cazalla y Constantina (Sevilla) en la provincia de Cádiz.
Los que deseen ver el debate completo pueden hacerlo a través del siguiente video. Juzguen ustedes mismos:
Fuentes consultadas:
http://www.espanah24.es
http://www.elpais.com
http://www.elconfidencialdigital.com
http://www.rtve.es





8 de noviembre de 2011 a las 14:24
Vicente Agüera 
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